En los últimos años el estudio de los polimorfismos genéticos nos muestran un camino para ajustar el tratamiento en múltiples patologías. Incluso para coordinar el uso de un fármaco en las dosis adecuadas, haciendo uso de la farmacogenómica, o para ejercer el uso objetivo de herramientas preventivas por el riesgo a desarrollar una patología genéticamente determinada pero modulable, sobre todo con los hábitos de vida.