La ruptura de los ritmos biológicos está cobrando cada vez más valor en términos fisiopatogénicos metabólicos pro envejecimiento incluso neoplásicos, en el 2016 se reclutaron más de 50 artículos publicados en revistas indexadas que demostraron las rutas implicadas en esta situación y siguen creciendo la información vertida en este sentido, en general estamos contaminados por luz, eso hace que cualquier ser humano que habite en una ciudad civilizada tenga una deuda de sueño de al menos 3 horas, deberíamos comenzar a dormir cuando oscurece y lo hacemos cada vez más tarde, esto obliga a nuestros reloj central situado en el núcleo supra quiasmático a retrasar el “Reset” celular sobre los relojes periféricos ubicados en cada órgano, esta simple “alteración” puede alterar nuestras secreciones hormonales, afectar la capacidad de soportar estrés o no, fomentar la irascibilidad, crear obesidad central y diabetes, acelerar el envejecimiento, incluso acercarnos a la expresión de un cáncer. El simular la función biológica que regula estos procesos que depende del ritmo sueño vigilia, así como los horarios de las comidas entre otros factores es en la actualidad una estrategia interesante, teniendo que en cuenta que la “evolución” nos está quitando horas de sueño o mejor dicho al menos retrasándolas con el consecuente resultado, Dr. Cubrías

Les dejamos un artículo a fin:
Los trabajadores que hacen turnos de noche con regularidad podrían ser más propensos a aumentar de peso, sugiere un nuevo análisis.
El hallazgo implicó un análisis profundo de 28 estudios realizados entre 1999 y 2016.
Todas las investigaciones exploraron el impacto en la salud del trabajo en turnos, en que se pide de forma regular a los empleados que alternen entre horarios diurnos y nocturnos, o que trabajen exclusivamente de noche.
Se estima que 700 millones de hombres y mujeres de todo el mundo siguen ahora ese patrón de trabajo, lo que representa más o menos un 20 por ciento de la fuerza laboral global, apuntaron los investigadores.
Y aunque las cifras variaron entre los estudios, el nuevo análisis determinó que, en promedio, trabajar el turno de noche de forma rutinaria parece aumentar el riesgo de obesidad o sobrepeso en un 29 por ciento.
Aunque la revisión no pudo probar causalidad, unos expertos en nutrición expresaron poca sorpresa ante el hallazgo.
Connie Diekman, directora de nutrición universitaria de la Universidad de Washington en St. Louis, sugirió que la perturbación del sueño podría ser la principal culpable.
“Como han demostrado los estudios, y este estudio lo respalda, el cuerpo humano está programado para dormir cuando está oscuro, permitiendo a las hormonas que afectan al hambre y a la saciedad reajustarse para el próximo día”, explicó.
“Cuando las personas están despiertas en un momento en que deberían estar dormidas, las hormonas relacionadas con el hambre y la saciedad parecen desequilibrarse, lo que resulta en cambios en la alimentación, cambios en el metabolismo y una tendencia a comer más de lo necesario”, dijo Diekman.
Penny Kris-Etherton, profesora de nutrición en la Universidad Estatal de Pensilvania, se hizo eco de ese punto.
“La privación del sueño es un importante factor estresante que se debe evitar todo lo posible”, dijo, y anotó que al trabajar turnos de noche, la gente inevitablemente trabaja contra sus relojes biológicos naturales.
Ni Diekman ni Kris-Etherton participaron en el equipo de la revisión actual, que fue dirigido por M. Sun, de la Facultad JC de Salud Pública y Atención Primaria en la Universidad China de Hong Kong.
Los investigadores reportaron sus hallazgos en la edición del 4 de octubre de la revista Obesity Reviews.
Según la Organización Internacional del Trabajo (International Labour Organization), cualquier horario que requiera que se trabaje entre medianoche y las 5 a.m. se considera como trabajo en turno nocturno.
La revisión reveló que los trabajadores que son asignados al trabajo de noche de forma permanente son particularmente propensos a acumular peso en exceso, en comparación con los que alternan entre turnos diurnos y nocturnos.
El informe también sugirió que mientras más tiempo pasa un trabajador realizando trabajo en el turno de noche, mayor es el riesgo de aumentar de peso. Además, se encontró que el riesgo de obesidad abdominal, en específico, se disparó un 35 por ciento entre los que trabajaban de noche rutinariamente.
Ese hallazgo en particular podría hacer sonar alarmas en la salud pública, dado que hace mucho que la grasa abdominal se asocia con el síndrome metabólico. El síndrome incluye hipertensión, colesterol alto y niveles altos de triglicéridos, y fomenta el riesgo de desarrollar enfermedad cardiaca, diabetes y accidente cerebrovascular.
Además, menos de un 3 por ciento de esos trabajadores adaptaban sus horarios de sueño para tomar en cuenta su trabajo nocturno, lo que sugiere que es probable que no durmieran lo suficiente de forma rutinaria.
“Esto [tiene] un impacto en el ritmo circadiano”, dijo Diekman, haciendo referencia al reloj interno natural de 24 horas que tiene todo el mundo.
Según la National Sleep Foundation, la vigilia llega de forma natural a su punto más bajo entre las 2. a.m. y las 4 a.m., justo en medio del turno de noche estándar.
Los turnos de noche también son un desafío para la capacidad de un trabajador de acceder a una buena comida y al ejercicio con regularidad, anotó Kris-Etherton.
Una solución, planteó, es “llevar alimentos y refrigerios saludables al lugar de trabajo para la comida”.
La planificación por adelantado es clave, concurrió Diekman. “Preparar los platos por adelantado es una forma fácil de tener mejores opciones”, señaló.
“Si su lugar de trabajo no ofrece buenas opciones o si solo tiene máquinas expendedoras, piense en qué mejores opciones puede llevar, y en cómo esas opciones se pueden emparejar con lo que está disponible allí”, sugirió Diekman.
“Y por supuesto, recuerde que, si puede moverse más durante el día de trabajo, eso ayudará con su nivel de energía y posiblemente con el peso”, añadió Diekman.
________________________________________
FUENTES: Connie Diekman, M.Ed., R.D., director, university nutrition, Washington University, St. Louis, and past president, Academy of Nutrition and Dietetics; Penny Kris-Etherton, Ph.D., R.D., professor, nutrition, department of nutritional sciences, Penn State University, University Park, Pa.; Oct. 4, 2017, Obesity Reviews